viernes, 12 de agosto de 2016

Ando de mil demonios.


Tengo el corazón podrido.
El alma envuelta en excremento.
Ando buscando donde revolcar mis dolores.
Mis yagas son orificios brotando sangre, bordeados de pus, untados de tierra.
Y no es porque la tierra sea mala, es porque es de cementerio.
Vivo cargando un muerto.
Un varón que nunca vendrá.
Un hogar que no se dará.
Un amor de madre que en obsesión se convertirá.
Tengo el pensamiento vacío y la ansiedad a tope.
No hayo como conectarme de alguna manera con el hoy.
Me siento vieja, estorbosa, querida por nadie.
No disfruto de las cosas cuando las tengo, si no, cuando las pierdo.
Y ese amor por ellas me hace luchar, me hace vivir, tener fe y esperanza que… se van a realizar en un momento esperado, esperando que me canso de esperar.
Hoy lloro, lloro de tristeza. Madurar me ha dolido mucho. Y más cuando lo hago a destiempo.
Tengo la mentalidad retorcida. Odio cuando amo. Y cuando amo, termino odiando.



No hay comentarios:

Publicar un comentario