Yo solo quiero dejarte en paz, te lo juro, solo quiero que estés tranquilo, que por nada sufras. Yo, solo quiero que tú seas muy feliz. Tú me mereces todo y mucho más. No quiero hacerte daño. Pero... lamentablemente, me doy cuenta que yo, yo te causo mucho daño. Cuando te encuentro en mi vida y veo que vuelves y te alejas, me siento dañina, me siento... como un veneno, como que; nadie debería acercarse a mí, no soy, me siento nada. Cuando vuelvo a enconarte en mi vida, así sea por segundos, por imágenes, por escritos anteriores, cuando noto que vives, me siento viva yo también, todo parece ser perfecto, todo vuelve a tener color, vuelvo hacer yo, aunque siempre lo sea; me siento con más fuerza. Pero.... Tu supuesta presencia vuelve a su ausencia, tus dedos dejan de escribir para mí, tu mente deja de extrañarme, tu órgano principal solo expulsa cantidades de sangre que se intoxica con odio asía mí y por mí, cuando simplemente no vuelves... yo dejo de existir, de vivir, de sentir, me siento morir. Y por cada vez que vuelves y te vas, pareciera que fuera peor volver arrancar. Se vuelve maquiavélico tratar de levantarme una vez más. Por eso tampoco me acerco, y por esto también que se me hace difícil dejarte ir. No puedo tener una existencia tranquila al saber que no existirás más para mi mundo y para los demás sí. Siento que nunca una disculpa sea capaz de remediar lo que paso, jamás, nunca será suficiente, pero prefiero que haya solo silencio a que se vuelva una tortura estar emitiendo lamentos. Gracias, por tu soledad, aunque no viva completa, gracias por tu silencio, que hace que no existan ilusiones. Gracias por demostrarme tu desinterés, que me hace saber que ahí no hay nada más. Tu fuerza de voluntad hace que tenga que asimilar pasar la página, ya que para mí, tú te convertiste en mi libro favorito. Perdón, y es que no puedo, no puedo, por más que intento, por más que me alejo, por más que no aparezco, por más que me soporto la ansiedad de verte, por más que no tenga nada físico de ti, siento toda tu esencia dentro de mí. Siempre ahí frases que en la mayoría de ellas tus palabras están ahí. Te veo desde abajo, esperando que me lleves hasta arriba para poder volver a verte directo al alma. Tú eras todo para mí cuando no lo sabía, y ahora que lo se ya no tengo nada de ti. Y de nada servirán las sobras de mis palabras, de nada servirá que quiera intentar remediar todo, los hechos, el tiempo y más importante los sentimientos. Siento vergüenza de mi misma y siento asco al ver lo que hice contigo, no soy capaz tampoco de perdonarme de lo que te hice, de lo que me hice. Solo puedo decir que mi única fortuna es mi futuro y mi sustento es que sigo viva, aunque a veces tenga pensamientos cobardes de querer acabar con esto que no puedo cargar más, que en la mayoría de las ocasiones se vuelve insoportable. Incesante sufrimiento. Solo de esta manera, yo puedo desahogarme, no puedo, no me sale, no me cabe, contarle a alguien y que entienda esto que me destruye la tranquilidad.
Sé que solo hablo de mí, pero apuesto que tú te has de sentir aun peor, por eso no quiero volver a revolcar todo eso que paso, solo por pensar que ya todo debe superarse. No puedo, no debo, aun no estoy lista para esto. Y estoy más que dispuesta a pasar otros años más sin tu voz, sin tus ojos tristes, tus pronunciados labios y tus manos que son lo que más anhelo.
Te amo y te dejo, te dejo en paz. No mereces más daño, no merezco yo más daño tampoco.
Sé que solo hablo de mí, pero apuesto que tú te has de sentir aun peor, por eso no quiero volver a revolcar todo eso que paso, solo por pensar que ya todo debe superarse. No puedo, no debo, aun no estoy lista para esto. Y estoy más que dispuesta a pasar otros años más sin tu voz, sin tus ojos tristes, tus pronunciados labios y tus manos que son lo que más anhelo.
Te amo y te dejo, te dejo en paz. No mereces más daño, no merezco yo más daño tampoco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario